Escrito por Dra. Rosalía Villoldo Pérez
sábado, 18 de noviembre de 2006
Campos de Salud®
¿Comemos lo que necesitamos?
Problemas de nuestra alimentación.
Nuestra alimentación tiene excesos de grasa saturada y colesterol, sal, productos
refinados (azúcar, harina, etc.), productos procesados y enlatados con
conservantes, algunos contaminantes (fertilizantes, fungicidas, pesticidas, etc.),
medicinas y drogas (como los antibióticos de la leche “larga vida”), hormonas, etc.
Muchas veces, también usamos estimulantes como alcohol, café y nicotina.
Asimismo, respiramos aire contaminado (“smog” y humo de cigarrillo) y no
tenemos tiempo de masticar como se debe, porque rápidamente debemos volver a
nuestro trabajo o porque, simplemente, ya nos acostumbramos a deglutir y no a
ALIMENTARNOS. Valga la diferencia.
Además, convivimos con bacterias buenas y malas. Las buenas (también
llamadas flora normal), al contenerlas en nuestro intestino en forma adecuada,
estimulan la absorción de vitaminas y minerales, favorecen nuestro tránsito
intestinal y estimulan nuestro sistema inmunitario.
Por otra parte, alrededor nuestro y en forma permanente hay múltiples parásitos
que nos atacan y se engullen nuestros alimentos. Ellos funcionan igual que un
pacman o mejor aún como un clásico usurero, que devora nuestro sueldo cuando
debemos pagar la hipoteca.
Esos parásitos viven a nuestra costa, sin trabajar y absorbiendo nuestros
nutrientes. ¿Cuál es el resultado? Nuestra lenta desnutrición, bajan nuestras
defensas y nos enfermamos cada vez más seguido y peor, y esto nos hace más
susceptibles a todo ataque bacteriano, viral, micótico y parasitario. Un círculo
vicioso.
Contaminantes.
Hay muchas plagas que destruyen la siembra; entonces el agricultor debe utilizar
insecticidas que también llegan con nuestra
comida.
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Los Pollos.
Un pollo de campo, de rancho o casero, crecía en tres a cuatro meses. Ahora los
hacemos crecer en cuatro semanas, con hormonas. Además, ingieren antibióticos
para que no se enfermen y se mueran. Cuando nos comemos ese pollo, los
antibióticos y las hormonas aún están activas, no se destruyen con la cocción.
Tabaco, alcohol, medicinas, café.
Además fumamos, tomamos café, bebemos alcohol, consumimos drogas,
medicinas y respiramos contaminación, todo eso afecta al organismo, que como
resultado no funciona como debe.
Otras deficiencias.
Nuestra alimentación cotidiana tiene deficiencias y carencias: de proteínas, de
carbohidratos complejos, de aceites esenciales polisaturados, de fibra, vitaminas,
minerales, oligoelementos, factores botánicos y... agua.
Principales causas de las deficiencias:
1) Los alimentos que más consumimos (carnes, lácteos, huevos), tienen un
contenido bajo de estos nutrientes o no los contienen.
2) Falta de variedad en los platillos.
3) No comemos en cantidad suficiente los alimentos que contienen este tipo de
nutrientes o nunca los comemos. Por ejemplo pescados, nueces, avellanas,
lentejas, habas y muchos otros nutrientes que ni pensamos son imprescindibles.
4) Muchos alimentos tienen un contenido de nutrientes menor al que normalmente
deberían tener, por sembrar y cosechar con demasiada frecuencia, y por el
proceso de preparación de los alimentos que se lleva la mayor responsabilidad en
lo que se refiere a su evaporación.
5) ¿Y el agua?.. Quien piensa en el agua, en la cantidad adecuada, en la
composición adecuada... Generalmente tomamos agua con cloro. Entonces...
¿Cuán clorados estamos?.. ¿Cuánto sulfito tenemos de más en nuestro cuerpo?..
¿Recordamos que aún en cantidades mínimas causan efectos nocivos en nuestro
organismo?..
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La superpoblación mundial.
Somos más de 5.000 millones de habitantes en todo el Planeta. La producción de
alimentos sólo alcanza para la mitad. Por lo tanto, necesitamos producir dos veces
más cantidad de alimento.
Antes, con una sola cosecha al año, se abastecía con suficiente alimento a todo
un año y hasta sobraba tanto, que se almacenaba en silos para el siguiente. Ahora
ya no es así. Tenemos que sembrar 2, 3, y hasta 4 veces en el año y hacer que
los frutos crezcan lo más rápido posible.
No se les da a la tierra el necesario para que recupere sus nutrientes... ¿Y qué
sucede cuando a la tierra le faltan nutrientes?.. Los frutos que crecen son más
pequeños. Y entonces los agrandamos con manipulación genética, con hormonas
o más fertilizantes... Pero... ¿Es eso natural?.. ¡No!.. A largo plazo provocan
lesiones en nuestro cuerpo. ¿Y si a eso le sumamos la lluvia ácida?
Las Frutas.
Muchas frutas se cosechan verdes, se meten en una cámara de frío y luego, de un
día para otro, las maduramos. Una fruta que debería madurar en cinco a siete
días, la maduramos en ocho horas. O no la maduramos...
Recuerde... ¿Cuándo fue la última vez que comió una pera amarilla bien madura,
jugosa y sabrosa?, Años... Porque generalmente las compramos verdes, es decir,
si es que llegan a madurar en nuestra frutera no es lo mismo que si madurarían en
el árbol, porque esa fruta recibe durante mucho menos tiempo de savia vegetal
que la maduración necesita.
¿Los seres humanos estamos haciendo las cosas en pro de nuestra civilización?..
¿O somos nuestros propios destructores?
Comida procesada.
Toda comida procesada pierde fibra y nutrientes como las vitaminas. El alimento
pierde sabor y agrega sal, azúcar y grasa. Luego la envasan y para eso le agregan
conservantes. La cocinan a elevadísimas temperaturas durante un tiempo
importante con la excusa de eliminar gérmenes, pero... ¿Qué queda de las
vitaminas?
Hay una gran cantidad de alimentos procesados que, en su etiqueta, se informa
sobre tal o cual cantidad de vitaminas, pero nosotros, los usuarios, ¿sabemos si
es verdad? En general no es.
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Masticamos mal por falta de tiempo.
Debido a nuestra “moderna vida agitada”, no tenemos tiempo de masticar bien los
alimentos. Esto afecta a la digestión y a la absorción de nutrientes. No tenemos
tiempo y/o dinero suficiente como para visitar (desde pequeños) periódicamente al
odontólogo. Sólo acudimos a él cuando el dolor nos anuncia claramente una
lesión. Pero jamás llevamos a los niños para hacer prevención de enfermedades.
Incluso los adultos también eludimos esa responsabilidad.
Una mala dentadura tritura deficientemente los alimentos, estos llegan al
estómago con partículas más grandes y, por tanto, la musculatura del estómago
demorará mucho más tiempo en digerir.
Y si algo no quedó bien triturado, se evacuará tal como se comió. Entonces...
¿Para que lo ingerimos si no lo aprovechamos?..
Esto pasa habitualmente. Debemos entonces visitar regularmente al odontólogo.
Si nos faltan piezas será necesario colocarlas nuevamente. Hoy existen técnicas
muy modernas de implantes en donde casi no hay diferencia entre las que Dios y
nuestras madres nos dieron y las que el odontólogo nos proveerá.
Existen también prótesis móviles que pueden brindar cierta comodidad.
Pero lo que se debe destacar, es hacernos el hábito de visitar a nuestro
odontólogo al menos una vez cada seis meses. No importa que edad tengamos, el
profesional siempre encontrara aspectos para tratar y mejorar nuestra salud bucal.
¿Qué tipo de comida necesitan las personas en nuestros días?
Una comida completa en nutrientes, balanceada, limpia, sin pesticidas, una
comida correcta, rápida, blanda, para que no pases tanto tiempo masticando o la
tragues semi entera.
Todas estas ventajas se obtienen con la nutrición celular. Todos sabemos que los
excesos o las deficiencias causan enfermedades y hasta la muerte. Mucha gente
muere simplemente por lo que come a diario. Nada más cierto que aquel sabio
refrán: “ Dime que comes y te diré de que morirás” ...
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EL PROBLEMA REAL.
Fundamentalmente, es que no tenemos la menor idea de lo que estamos
comiendo diariamente. En realidad, el problema no consiste en que la comida
común tenga excesos o deficiencias. ¡No!.. El problema consiste en que el 98% de
las personas no saben:
a) Qué nutrientes contiene cada uno de los alimentos que consumen.
b) La cantidad contenida de cada uno de esos nutrientes.
c) Cuáles son los nutrientes que necesita su organismo.
Es decir, si ponemos frente a una persona la extensa variedad de alimentos que
consume habitualmente, como arroz, porotos, carne vacuna o de cerdo, pollo,
pescado, fruta, jugos, papas, tortillas, leche, huevos, etc., y le preguntamos a esa
persona que cantidad de nutrientes contiene cada uno de esos alimentos, sin
ninguna duda contestará que no lo sabe, pero son ricos dirá, o me gustan y por
eso los como. Y lo que es aún peor, si le preguntamos a algunos médicos,
contestarían exactamente lo mismo, que no lo saben.
Uno que otro de nuestros consultados mencionaría, quizá, uno o dos de los
nutrientes principales de algunos alimentos y si entonces le preguntáramos la
cantidad exacta de ese nutriente respondería, si es honesto, que no lo sabe. Caso
contrario trataría de inventarlo, y otros dirían, como en esos programas de T. V. de
“cultura general” que el plátano tiene “mucho” potasio...
Pero ese mucho no nos dice nada. ¿Mucho con respecto a qué?.. ¿A, lo que
necesitas diariamente?.. ¿O en comparación con otros alimentos?.. ¿Si te comes
un plátano tienes potasio suficiente para un mes, para una semana o para una
hora?..
Entonces, ese mucho ¿cuánto es? ¿O es mucho para quien? ¿Para un niño?
¿Para un adulto? Si no sabemos cuanto necesitamos de potasio exactamente y no
sabemos cuantos miligramos de potasio contiene ese plátano exactamente, decir
mucho o poco no sirve de nada.
Ocurre lo mismo cuando escucho decir al profano que los porotos o frijoles
contienen mucho hierro. O que la zanahoria contiene mucha vitamina A. Si le
preguntamos a esa persona que nutrientes necesita su cuerpo a diario, tal vez
mencionaría de manera general: Grasas, aceites esenciales, proteínas, fibra,
carbohidratos, agua, oxígeno, vitaminas, minerales y, quizá, agregaría
oligoelementos y factores botánicos.
Y es bastante raro que alguien sepa por lo menos esa lista, otros le incluyen café,
cerveza, vino, cocacola,
porque sin ellos no pueden vivir.
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Finalmente, la gente tampoco sabe que cantidad de comida le cabe dentro del
estomago.
Es increíble, pero la gran mayoría de las personas que acuden a mi consulta
siquiera saben cuantos gramos se comen de arroz en cada servida, cuantos
gramos de carne, cuantos gramos de tortilla... Es decir, calculamos todo a ojo de
buen cubero, al tanteo, al más o menos. Entonces la pregunta sería: ¿Con
cuantos gramos de tortilla obtengo la cantidad de calcio que necesito hoy?
Aceptémoslo: no sabemos qué contiene lo que comemos todos los días, y al no
saber esto, es muy fácil cometer errores al comer, porque obviamente no sabemos
cuándo nutrientes ingerimos en exceso o cuántos nos faltaron. Así es imposible
balancear nuestra dieta y lograr una alimentación completa y balanceada.
¿Por qué no sabemos qué nutrientes contienen nuestros alimentos?
Porque nunca hemos leído un libro que hable de ese tema. Del contenido de
nutrientes de cada alimento. O nunca hemos tomado un curso que lo enseñe.
Tampoco hemos leído sobre las cantidades de cada nutriente que necesitamos
todos los días para gozar de buena salud. La mayoría de las personas piensan
que no deben ni necesitan saber esto debido a que no son médicos ni
nutricionistas. Piensan que todos los médicos saben de esto pero no es así.
Los médicos estudian medicina y enfermedades, no estudian alimentos.
Todos los médicos conocen las enfermedades y saben que medicinas tienen que
emplear para combatirlas, pero en su mayoría no prestan la suficiente atención en
materia de alimentos. Saben como curar, o por lo menos eso intentan, pero cuanto
más fácil sería prevenir ese mal o esa enfermedad si comiéramos lo que debemos
o aprendiéramos a alimentarnos mejor.
La maquinaria de relojería que hace funcionar a nuestro organismo se arruinaría
mucho menos. Los niños nacerían con más defensas ante los agresores
bacterianos, virales micóticos, radiaciones, etc. y tendrían muchísimas más
defensas si la madre del lactante comiera lo suficiente y se le brindaran las
vitaminas y oligoelementos suficientes. Entonces los bebés tomarían una teta rica,
con la cantidad de nutrientes adecuada y con la maravillosa naturaleza siempre
lista para amamantar.
La base para mantener la salud:
Es, sin lugar a dudas, la buena alimentación, la adecuada, el ejercicio
programado, el descanso adecuado, la higiene física y ambiental y, por sobre
todo, la prevención adecuada para cada cosa.
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La base para que el enfermo recupere la salud:
Es, sin lugar a dudas, la alimentación, ejercicio, descanso, higiene física y
ambiental, buenos y oportunos diagnósticos. Adecuadas medicinas o cirugías,
hospitalización, supervisión médica, etc. Es decir, el médico está entrenado para
curar no para alimentar.
La alimentación, el ejercicio y la higiene para evitar enfermar dependen de cada
persona, y de la información que tiene cada persona al respecto. Este atributo
cultural muchas veces se corta, no pasa de generación en generación por
diferentes motivos, guerras, abandonos, muertes imprevistas, situaciones de
orfandad, indigencia, falta de trabajo...
Ayudarte a recuperar la salud cuando te enfermaste depende del médico.
Ayudarte a vos mismo a mejorar tu salud desde la prevención, la alimentación
adecuada, la salud física y psíquica depende de ti. Nada más que de ti.
Sin embargo, en general se olvida o quizá no se sabe, o se subestima en la gran
mayoría de los casos, que una alimentación completa en nutrientes cuando se
esta enfermo puede aliviar a la persona mucho más rápido y hacer que los
medicamentos funcionen de forma óptima.
La mayoría de las personas cree que come bien...
Los que pueden comer carne, leche y huevos creen, equivocadamente, que
comen bien.
La mayoría de las personas, como siempre, tiene creencias equivocadas, vive
como auto engañada, pensando que come bien sólo porque ingiere en abundancia
carne y pollo. Pescados y mariscos. Quesos, leche, huevos, pan, tortilla, arroz,
una que otra fruta, una que otra vez, ensaladas. Esa no es una alimentación
completa. Eso no significa comer bien.
Es imprescindible una consulta nutricional, especialmente durante la gestación y el
amamantamiento. Y en los niños hasta los 16 años de edad, para balancear la
calidad de lo que comemos, a la hora que lo comemos y la cantidad de lo que
comemos.
Campos de Salud® puede ayudar en esa tarea. Especialmente en los niños. En
nuestros consultorios (C. del Uruguay y Buenos Aires) nos especializamos en este
terreno. Dedicamos una hora en la primera consulta para analizar el estado
nutricional del menor, establecer sus valores antropométricos, su índice de masa
corporal.
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Dra. Rosalía Villoldo Pérez
Médica Master en Homeopatía Pediátrica