
Por: W. J. Segovia
Entre 1999 y 2006, la obesidad y el sobrepeso aumentó 39.7% en los niños menores de cinco años. El dato es de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2006.
Uno de cada tres hombres o mujeres adolescentes están arriba del peso normal para su edad. En adultos, el problema es desbordante: 71.9% de las mujeres y 66.7% de los hombres tienen sobrepeso u obesidad.
En el campo de la investigación, hay dos posturas para explicar el por qué del rápido crecimiento de la obesidad en México. Una, la que más se difunde, se inclina por plantear que el estilo de vida de las grandes urbes y los malos hábitos alimenticios son los responsables.
“Es cierto que algunos alimentos saludables ahora son más caros, incluso por temporadas, pero no todos, y si se tiene más conciencia se puede adecuar el gasto.”
Pero ahora la mayoría destina mucho de su tiempo para el trabajo y los traslados, sobre todo en las ciudades. Eso hace que se consuman más alimentos industrializados y, por supuesto más baratos, pero sin cumplir con la calidad y valor energético necesarios, “porque la industria alimentaria no está haciendo mucho para disminuir el problema y la información que el gobierno nos lanza, tampoco”.
Igual que el economista Felipe Torres, el nutriólogo Luis Ortiz Hernández, investigador de la UAM-Iztapalapa, abraza la segunda postura. “Desde hace años, el gobierno mexicano abandonó la soberanía alimentaria y enfocó su atención a que existiera comida en el país, viniera de donde viniera y sin importar su calidad. Eso ha tenido sus costos, entre ellos los nutricionales.”
La investigación da sustento a tal afirmación. En el estudio “Evolución de los precios de los alimentos y nutrimentos en México”, el especialista encontró que a partir de que el país abrió sus fronteras a los productos cárnicos, en los noventa, éstos comenzaron a ser más económicos, sobre todo los embutidos. Mientras que, acorde con los precios internacionales, los cereales comenzaron a encarecerse.
“Después de la crisis de 1994, los hogares con menos ingreso disminuyeron el gasto en verduras y las calorías disponibles derivadas de cereales, por el contrario, se incrementaron las calorías disponibles de carnes industrializadas”, se advierte en la investigación.
Desde la década de los noventa, los alimentos industrializados o procesados han comenzado a ser más económicos que los que se expenden frescos. Presenta un dato: en 2004, las papas fritas se colocaron como la fuente de energía más barata en el grupo de verduras. Mientras que el jamón y salchichas (alimentos que, muchas veces, utilizan materia prima de baja calidad, además de que son ricos en grasas y sodio) tenían menor costo que los cortes de cerdo frescos, como el lomo y la pierna.
En ese mismo estudio, publicado, se advierte: “Es preocupante que los alimentos procesados tengan precios más bajos que los frescos, ya que con frecuencia tienen mayor densidad energética o menor calidad en términos nutricionales.”