domingo, 1 de marzo de 2009

Desarrollan Pulque Nutritivo




por Salud en Línea



En su lucha por ayudar a contrarestrar la desnutricion en zonas marginadas, científicos del Instituto Politécnico Nacional (IPN) desarrrollaron una versión de esta bebida con nutrientes y sin el alcohol que tiene en la perdición a muchos indígenas.


El pulque es la fermantación del néctar del maguey, de consistencia lechosa y ligeramente espumoso y agrio. Tiene el mismo nivel de alcohol que la cerveza y es mucho más barato, es la bebida favorita en comunidades pobres habitadas en su mayoría por indígenas malnutridos.

En camino de ser patentado, se agregaron minerales y cereales al pulque -consumido por los aztecas mucho antes de la conquista española- para convertirlo en una bebida altamente energética.


Este pulque lleva hierro y zinc, dos de los minerales más deficientes en la dieta de la gente humilde y que se hallan en carne y otros alimentos de origen animal, de acuerdo con el investigador Luis Raúl Tovar, al mando del proyecto por más de dos años, en el reconocido instituto.


A ésto se le quitó el alcohol fermentado, que ponía ebrios y extasiados a los aztecas de clase alta o guerreros que lo consumían en festejos o ceremonias religiosas tradicionalmente hace más de cinco siglos, en la época prehispánica.


En México, la mitad de sus 104 millones de habitantes vive en condiciones de pobreza con una fuerte tradición indígena. El pulque sigue siendo una de las bebidas más arraigadas en ciertas comunidades. En el caso de las ciudades ha perdido terreno frente a la cerveza y es cada vez más complicado conseguirlo.


“La gente está dejando de comer carne por obvias razones”, dijo Tovar en una entrevista, aludiendo a la crisis económica global que también ha castigado a México. “No me atrevería a decir que esta es la solución al problema de desnutrición en este país (…), me parece que es una pequeña contribución”.

miércoles, 3 de diciembre de 2008

LOS BENEFICIOS DE LOS JUGOS DE FRUTA

En el pasado, la doctora familiar Pamela Rockwell le ha dicho a padres que restrinjan la cantidad de jugos consumidos por sus hijos por su vínculo con la obesidad. Sin embargo, estudios recientes han encontrado que no existe una conexión entre la obesidad y jugo natural 100% puro y sin azúcar, lo cual ha hecho cambiar sus consejos.
Otros estudios también muestran que muchos jugos tienen numerosos beneficios a la salud, con potencial suficiente para prevenir o curar enfermedades.He aquí una lista de jugos con beneficios significantes.
Jugo de granada es una fuente rica en antioxidantes que ha sido comprobado que reduce el colesterol tipo LDL, el cual es conocido por tapar las arterias. También tiene el potencial de reducir el crecimiento de cáncer a la próstata al estabilizar el nivel de antígenos de esta. También ha sido descubierto que el jugo de granada incrementa el flujo sanguíneo al corazón de gente que sufre de cardiopatía isquémica.
Ya se sabe hace mucho tiempo que el jugo de arándano agrio es un buen remedio para la infección de las vías urinarias, pero descubrimientos recientes indican que puede ser mucho más útil antes que empiece le infección. El jugo de arándano tiene propiedades muy similares, y también previene la infección de las vías urinarias.
El jugo de naranja puede prevenir los cálculos de riñón. Un estudio reciente también descubrió que un vaso de jugo de naranja al día puede reducir el riesgo de cálculos en los riñones incluso al ser comparado con otros jugos cítricos tales como la limonada.
Un estudio hecho en el 2006 encontró que gente que toma jugo de fruta o vegetal por lo menos 3 veces a la semana, tiene 76% menos probabilidad de desarrollar Alzheimer, en comparación a quienes toman jugo menos de una vez a la semana. Rockwell advierte que no todos los jugos son saludables y que consumidores deben fijarse en que no contengan jarabe de maíz alto en fructosa.
La doctora añade que "esta contribuye a la formación de células grasosas, y contribuye al problema de la obesidad en los Estados Unidos, al igual que en otros países industriales."

miércoles, 8 de octubre de 2008

La responsabilidad de dar de comer a la familia todos los días

Por Ana.G.H.
Es cierto, es toda una responsabilidad, pues no solo se trata de hacer de comer lo primero que se nos ocurra, hay que tomar en cuenta muchísimos aspectos para cada semana, y ni que decir si hablamos del mes completo.

El primero por ejemplo, sería ver con cuanto presupuesto contamos para el mes, porque depende de eso podemos pensar por ejemplo en guisar carne cuantas veces por semana, y alguna otra cosa de precio no muy bajo.

El segundo aspecto podría ser pensar en la nutrición que deseamos para nuestra familia, en esto estamos hablando de variar las verduras, las carnes, los cereales y por supuesto los postres.

En un tercer lugar podrían venir los gustos de cada miembro de la familia, es decir, también hay que ir variando a quién se le da gusto, pues no todos comparten los mismos, por ejemplo, a los niños hay que pensar en no darles picante en las cantidades que a los adultos nos encantan, y hablando de los postres cada quien tiene sus favoritos.

Por lo mismo es importante ante todo una buena planeación, tomarse el tiempo de pensar por adelantado sea por mes o por semana, nos ayuda mucho a tomar en cuenta todos los aspectos anteriores y hacer de nuestra labor algo más rápido y efectivo.

Por último un consejo que a mi me funciona muy bien es dejar un día de la semana para utilizar de alguna manera los “poquitos” que van quedando, eso nos da oportunidad también a que si un día no nos dio tiempo de guisar, solo recalentamos o recomponemos lo que ha quedado para darle una nueva presentación.

domingo, 13 de julio de 2008

Obesidad infantil: epidemia silenciosa


Cada año, los niños mexicanos son sometidos a un bombardeo de 12.400 anuncios televisivos de la denominada “comida chatarra”, cifra récord en el mundo, lo que ha contribuido a que México sea a nivel mundial el segundo país con mayor población con obesidad o sobrepeso.

“En México, un niño que ve dos horas de televisión diarias se expone a más de 12.400 anuncios de comida chatarra al año y ninguno a orientación nutricional”, aseguró Alejandro Calvillo, director de la asociación no gubernamental “El poder del consumidor”.

Según un estudio de este organismo, México ocupa el primer lugar mundial en materia de anuncios de “comida chatarra”, como frituras, cereales azucarados y golosinas, transmitidos durante las horas de programación juvenil.

Por ejemplo, explicó Calvillo, en México durante un programa infantil de una hora se transmiten “17 anuncios de alimentos no recomendables”, mientras que en Australia son 12, en Estados Unidos 11, en Gran Bretaña 10 y en Francia ocho.

“La publicidad dirigida a niños son cereales previamente endulzados que tienen entre el 20% y el 40% de su peso en azúcar y el resto es harina refinada (…) y alimentos con altos contenidos de grasas y sal, como hamburguesas o pollo frito”, añadió Calvillo.

Según la Encuesta de Salud y Nutrición realizada en México en 2006, el 40% de los mexicanos adultos padece sobrepeso y el 30% obesidad, mientras que en los niños de cinco a once años estos padecimientos afectan al 26% y entre los adolescentes al 30%.

Las autoridades mexicanas del sector salud han reconocido que el sobrepeso y la obesidad se han convertido en una “epidemia silenciosa” que crece y propicia la multiplicación de casos de enfermedades crónico degenerativas como diabetes mellitus, hipertensión arterial y afecciones cardiacas.

Esta encuesta también reveló que el sector poblacional en el que se registra un aumento creciente de obesidad y sobrepeso es en los niños de edad escolar, con un ritmo de 2,2% anual, el mayor en el mundo.

Esto ocurre porque al ingresar a los seis años la escuela primaria “los niños se convierten en insaciables consumidores de mala alimentación, de comida chatarra”, explicó de su lado el doctor Abelardo Avila, investigador del Instituto Nacional de Nutrición. Según el experto, al año se venden anualmente 20.000 millones de pesos (unos 1.900 millones de dólares) en las tiendas de dulces y alimentos que existen en las escuelas de educación básica de México.

“La mayor parte de ese consumo, el 97%, son dulces, frituras, refrescos, antojitos, tortas y sólo un 3% son frutas, verduras y ensaladas, lo que se podría considerar saludables”, añadió Avila.

No obstante las campañas en contra de la obesidad y el sobrepeso que ha emprendido el sector salud en México, Avila y Calvillo consideraron que son insuficientes dado que es necesario modificar los hábitos alimenticios de la población, principalmente de la infantil.

Exhortaron a las autoridades a aplicar los distintos convenios internacionales que en materia de defensa de los derechos del consumidor y del niño tiene firmados México y que prohíben la publicidad engañosa y de alimentos que resultan perjudiciales para la salud.

El Instituto Mexicano del Seguro Social lanzó el 2 de junio la campaña denominada “un millón de kilos menos” en la que participan unas 700.000 personas que en su conjunto esperan reducir más de un millón de kilos en un plazo de dos meses y que hasta el viernes habían bajado más de 250.000.

Nota de Francisco Torres: Actualmente la SEP ha elaborado un programa para eliminar de todas las escuelas públicas y privadas la venta de comida chatarra, habrá que ver si esto se aplica… y habrá que ver que cada familia vele por la buena alimentación de sus hijos.

Fuente: AFP

viernes, 13 de junio de 2008

País de gordos y chimuelos





Entre 1999 y 2006, la obesidad y el sobrepeso aumentó 39.7% en los niños menores de cinco años. El dato es de la Encuesta Nacional de Salud y Nutrición 2006.


Uno de cada tres hombres o mujeres adolescentes están arriba del peso normal para su edad. En adultos, el problema es desbordante: 71.9% de las mujeres y 66.7% de los hombres tienen sobrepeso u obesidad.


En el campo de la investigación, hay dos posturas para explicar el por qué del rápido crecimiento de la obesidad en México. Una, la que más se difunde, se inclina por plantear que el estilo de vida de las grandes urbes y los malos hábitos alimenticios son los responsables.


“Es cierto que algunos alimentos saludables ahora son más caros, incluso por temporadas, pero no todos, y si se tiene más conciencia se puede adecuar el gasto.”


Pero ahora la mayoría destina mucho de su tiempo para el trabajo y los traslados, sobre todo en las ciudades. Eso hace que se consuman más alimentos industrializados y, por supuesto más baratos, pero sin cumplir con la calidad y valor energético necesarios, “porque la industria alimentaria no está haciendo mucho para disminuir el problema y la información que el gobierno nos lanza, tampoco”.


Igual que el economista Felipe Torres, el nutriólogo Luis Ortiz Hernández, investigador de la UAM-Iztapalapa, abraza la segunda postura. “Desde hace años, el gobierno mexicano abandonó la soberanía alimentaria y enfocó su atención a que existiera comida en el país, viniera de donde viniera y sin importar su calidad. Eso ha tenido sus costos, entre ellos los nutricionales.”


La investigación da sustento a tal afirmación. En el estudio “Evolución de los precios de los alimentos y nutrimentos en México”, el especialista encontró que a partir de que el país abrió sus fronteras a los productos cárnicos, en los noventa, éstos comenzaron a ser más económicos, sobre todo los embutidos. Mientras que, acorde con los precios internacionales, los cereales comenzaron a encarecerse.


“Después de la crisis de 1994, los hogares con menos ingreso disminuyeron el gasto en verduras y las calorías disponibles derivadas de cereales, por el contrario, se incrementaron las calorías disponibles de carnes industrializadas”, se advierte en la investigación.


Desde la década de los noventa, los alimentos industrializados o procesados han comenzado a ser más económicos que los que se expenden frescos. Presenta un dato: en 2004, las papas fritas se colocaron como la fuente de energía más barata en el grupo de verduras. Mientras que el jamón y salchichas (alimentos que, muchas veces, utilizan materia prima de baja calidad, además de que son ricos en grasas y sodio) tenían menor costo que los cortes de cerdo frescos, como el lomo y la pierna.


En ese mismo estudio, publicado, se advierte: “Es preocupante que los alimentos procesados tengan precios más bajos que los frescos, ya que con frecuencia tienen mayor densidad energética o menor calidad en términos nutricionales.”

viernes, 11 de abril de 2008

¡Cuidado!

El refresco de dieta sí engorda


Evita las sodas (refrescos)… incluso si son de dieta.


Las sodas te harán engordar. Y te llevan hacia otros problemas de salud. Se puede decir que esa “inocente” lata de soda “baja en calorías” realmente es un peligro envasado.

La revista Circulation acaba de publicar un nuevo estudio en el que se llevó un historial de la alimentación de hombres y mujeres durante nueve años. Las personas que tomaron tan solo una lata de refresco de dieta incrementaron su riesgo de padecer el síndrome metabólico en un 34%.


¡Y tan solo una lata de soda de dieta al día te ocasiona un riesgo 10% mayor que comer una dieta basada en comidas fritas! ¡Es más “sano” comer puros alimentos fritos que tomar tan solo una lata de refresco de dieta al día!


Por supuesto que tomar refresco normal tampoco es bueno. Otro estudio encontró que tomar refresco normal de manera cotidiana también está asociado con el síndrome metabólico.


¿Qué es el síndrome metabólico y por qué deberías de estar preocupado al respecto? El síndrome metabólico es una colección de síntomas que llevan a la diabetes, enfermedad del corazón y otras enfermedades crónicas, entre las que se incluye el cáncer.


El mexicano en promedio toma 483 latas de refresco al año. Cada lata es de 240 mililitros, lo que arroja un total de unos… ¡116 litros de refresco!


Por supuesto que tu cuerpo lo resiente. Puede que tengas síndrome metabólico y no lo sepas aún. En Estados Unidos la Asociación Americana del Corazón calcula que más de 50 millones de habitantes tienen síndrome metabólico.


Si trasladamos esos números a México, resultaría que unos 18 millones de personas tendrían el síndrome. Esa es la explicación a la epidemia de diabetes y obesidad que nos está afectando como País.


¿Tienes algunos de estos síntomas?
- Grasa excesiva en el abdomen y su alrededor (la “llantita”).
- Altos niveles de colesterol “malo” (LDL), bajos niveles de colesterol “bueno” (HDL) y triglicéridos altos.
- Alta presión arterial.
- Resistencia a la insulina o intolerancia a la glucosa.


Cada uno de estos síntomas por si sólo puede causar un montón de problemas de salud. Ahora, juntos… la cosa se pone mucho peor.


Y por si fuera poco, el consumo de refresco está ligado a la mala salud y pérdida de los dientes y a la osteoporosis.


Los refrescos de dieta, aunque no tienen calorías, pueden ser peores que los refrescos normales. Además de incrementar el riesgo de síndrome metabólico, contienen endulzante artificial, el cual pone a tu salud en riesgo aun mayor. Se ha escrito mucho sobre estos peligros.


El aspartame, el endulzante artificial más usado, puede ocasionar:


- Tumores cerebrales
- Defectos de nacimiento
- Diabetes
- Desórdenes emocionales
- Epilepsia y ataques


Con todo esto, ahora sí tienes motivo para no tomar refresco. En lugar de eso, toma agua purificada, y le puedes agregar algunos gajitos de limón o naranja.


También puedes tomar té helado o limonada. Puedes endulzarlos un poco con Stevia, el cual es un endulzante natural sin calorías que puedes encontrar en las tiendas de artículos de salud.

domingo, 30 de marzo de 2008

Mecanismo del hambre y apetito


Escrito por Rafael Muñoz
Fotografía: pérez-jasso

¿Tienes problemas de sobrepeso o padeces obesidad? ¿Te gustaría conseguir el peso ideal y mantenerte en él? Si es así, no eres la única.


Según la Organización Mundial de la Salud (OMS) más de 1.000 millones de personas adultas en el mundo tienen exceso de peso y, de ellas, 300 millones padecen obesidad. En España el 40% de la población tiene sobrepeso, cerca del 16% de la población adulta es obesa y un 13% de los niños también.


Saber que es un problema tan extendido no es un consuelo, al contrario, muestra la dificultad que supone evitar el sobrepeso.Sin duda estamos interesados en alcanzar y mantener el peso ideal, pues, los beneficios que aporta a nuestra salud son muchos. No solo mejora nuestro estado físico, también nos sentimos mejor emocionalmente y, por supuesto, mejora nuestra apariencia.


Algo que nos ayudará a alcanzar esa meta es comprender el funcionamiento de nuestro organismo en el proceso de alimentarnos. O más bien, en el proceso de decidir la cantidad de alimento que necesitamos ingerir para mantenernos vivos.El mecanismo que controla las sensaciones de hambre y saciedad es muy complejo, aunque se han realizado estudios en profundidad para comprender su funcionamiento, todavía estamos lejos de solucionar el rompecabezas que supone el sistema neurohormonal que le indica a nuestro cerebro cuándo sentir hambre o saciedad.


Una cosa si parece clara, la clave para mantener el peso ideal está en el equilibrio entre la energía que nuestro organismo gana y la que gasta. El problema es que el suministro de la energía necesaria no se produce de forma automática.


Pongamos un ejemplo para entenderlo: Si nuestro organismo necesita más oxígeno, el corazón automáticamente bombea más rápido para satisfacer esa necesidad, nosotros no tenemos que hacer nada al respecto; pero si necesita más energía, se la tenemos que suministrar ingiriendo alimentos. ¿Qué ocurre si en ese momento no tenemos nada para alimentarnos? Igual que necesitamos el oxígeno constantemente, nuestro cuerpo necesita energía constantemente. ¿De dónde la obtiene? Principalmente, de la energía almacenada en forma de grasa. ¿Cómo determina la cantidad de grasa que debe almacenar? Ese es el problema. Para poder tomar una decisión, el sistema neurohormonal, dispone de una red de sensores que envía información a un centro situado en el hipotálamo. Sensores situados en el estómago informan cuando este está lleno o vacío; otros sensores transmiten información sobre el nivel de grasa en la sangre; otros, sobre el nivel de azúcar; hay sensores en los intestinos, etc.


Nuestro cerebro también guarda información sobre el tiempo que pasa entre una comida y la siguiente, y la cantidad de energía consumida en ese período. Después de procesar toda esa información, el cerebro, determina la cantidad de alimento que necesita, y el acopio de grasa necesaria para hacer frente a cualquier eventualidad.


Para complicar el asunto, además del mecanismo del hambre, está el mecanismo del apetito. Llamamos apetito al “deseo” de ingerir alimentos, mientras que el hambre responde a la “necesidad” de alimentarnos.


Normalmente cuando tenemos hambre tenemos apetito, pero no siempre que tenemos apetito es por necesidad. Hemos dicho que nuestro organismo no absorbe energía de forma automática, como ocurre con el oxígeno. Se la tenemos que suministrar de forma voluntaria. Por eso, nuestro cerebro, estimula el deseo de ingerir alimentos. ¿Cómo lo hace? Principalmente mediante el sentido del gusto, los productos que podemos comer tienen buen gusto, y los más energéticos, los dulces y los más grasos, son los que nos resultan más apetitosos. También intervienen el sentido del olfato y la vista. Cuando comemos algo que nos gusta, se liberan unos neurotransmisores que activan zonas del cerebro relacionadas con el placer, y nuestro cerebro relaciona el placer con el olor, el gusto y el aspecto, de aquél alimento. La próxima vez que veamos o sintamos el olor de aquél alimento, nuestro cerebro, liberará los neurotransmisores aún antes de que lo probemos, despertando así nuestro apetito.


Como vemos todo parece enfocado a incentivar la ingesta de alimentos para hacer frente a la demanda de energía, y aunque también se produce la sensación de saciedad, no parece que se le de tanta atención. Esto se debe a que, nuestro cuerpo, está extraordinariamente dotado para realizar esfuerzos que consumen mucha energía, por lo que, todo el sistema está optimizado para hacer frente a esa demanda; pero no está preparado para un sistema de vida que no exige demasiado gasto de energía.


Parecería que el mecanismo hubiera sido diseñado pensando en que, conseguir el alimento necesario para vivir, requeriría esfuerzo físico. No estamos hechos para el estilo de vida que esta sociedad robotizada nos quiere imponer.


Si queremos evitar los problemas del sobrepeso y la obesidad, y conseguir y mantener el peso ideal; deberemos llevar un estilo de vida acorde con el funcionamiento del mecanismo del hambre y apetito.